Los orígenes del culto a Santiago en Hispania permanecen en la más completa oscuridad, aunque parece que se encuentran las reliquias del apóstol aproximadamente en el 814, convirtiendo progresivamente Compostela en un centro de peregrinaje que recibe impulso definitivo durante la primera mitad del siglo XII.
Aunque los caminos por los que llegan los fieles a Santiago son muy numerosos, una de las vías llegará a convertirse en el Camino por antonomasia. Se trata del Camino Francés, cuya parte en España se inicia en los puertos de Somport o de Roncesvalles. Los viajeros se dirigen a Puente la Reina (Navarra), pasando en primer paso por Jaca (Huesca), Sangüesa y Monreal (Navarra) y por Pamplona en segundo.
A lo largo del camino se construyen hospitales e iglesias bajo la advocación de Santiago. Es aún posible ver en las poblaciones por las que se peregrinaban las indicaciones de Calle del Camino e iglesia de Santiago, que marcaban el recorrido medieval.